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"Madonna. El nacimiento de un mito" in Malaga (La Termica)

 

La Termica & Contemporanea present 'Madonna. El nacimiento de un mito'' from January 22 to May 15 in Spain, an exhibition curated by Mario Martin Pareja and Ono that includes a collection of 50 fantastic images took by photographers Deborah Feingold, Peter Cunningham y George DuBose in the early 80's. These photographs were used to build the image of the pop icon Louise Veronica Ciccone 'Madonna'.
Peter Cunningham's photographs belong to a lost roll of film, and they are now being exhibited for the first time in Spain and the second time worldwide. In 1982, Peter Cunningham, a Canadian photographer with an studio in New York, received a calling from his friend Liz Rosenberg who worked in Warner Records. He had to organize a shooting with one of her new client -a girl called Madonna. Liz told him that Madonna would be "the new Marilyn Monroe". He laughed. The day of the shooting Madonna appeared alone, and she prepared the costumes and make-up by herself. The costumes included a studded belt that hung loose over the pants. Madonna joked and played in front of the camera, she adopted a different role when changing her costumes. The shooting took more than six hours, in the studio and in the Soho streets where she run, jumped, unzipped her trousers in the stairs of a church or pretended to be crucified on a fence. Madonna went back to the photographer studio a couple of days after to take the contact sheets and Cunningham could never think she would be such a big artist.
It is obvious that Madonna had all the elements to be a music icon: a good talent, a serious attitude on the scene and she knew what she wanted for the future. All these facts seemed to be in the George DuBose's shooting made months before.
George DuBose was hired by Camille Barbone, from Empire Management in Fall 1981. He had to shoot a new band called The Breakfast Club at Uncle Sam's Blues in Long Island. Barbone recommended DuBose to focus on the singer, Madonna. DuBose met Madonna another bar, The Danceteria, the same day at night. She was singing over the music from a radio-cassette and she was dancing with his brother and a black girl.
The Danceteria was the place where Madonna catched the attention of the programmers from the North of the United States. Few months later her career started on.
The show also includes the Deborah Feingold's shooting for Star Hits magazine. This shoot only tooked 20 minutes. They shot it in Feingold's apartment in the Village, which turned into a studio. Madonna was made up already and had so much charisma. La Termica wants to lead us through these photographs of the very first days in Madonna career, a cultural icon. Along with the 50 images, the exhibition includes 2 videos by artists Chema Alonso and Carlos T. Mori, a new artwork by Silvia Prada and an installation where the audience can be Madonna interacting with her music.
Many thanks to Salomon Castiel, Yolanda Guardamuro, Martin Moniche, Antonio Rodríguez, Miguel Gomez, Virginia Quero and all La Termica staff.

 

   

La Térmica y Contemporánea presentan por primera vez en España la exposición “Madonna. El nacimiento de un mito” que abrirá sus puertas el 22 de enero en La Térmica, espacio de la Diputación Provincial de Málaga, y estará hasta el 15 de mayo de 2016; exposición que recoge una colección de 50 míticas instantáneas pertenecientes a los fotógrafos Deborah Feingold, Peter Cunningham y George DuBose y que sirvieron para construir la imagen del icono pop por excelencia: Louise Veronica Ciccone 'Madonna'.
En esta muestra están presentes las imágenes de Peter Cunningham que forman parte de un carrete que el fotógrafo creía perdido, y que ahora se expone por vez primera en España y por segunda vez a nivel mundial. Es, precisamente, en 1982 cuando Peter Cunningham, fotógrafo canadiense con estudio en Nueva York, recibe la llamada de su amiga Liz Rosenberg, publicista de la discográfica Warner, para organizar rápidamente un reportaje con una de sus nuevas clientas de la cual era particularmente entusiasta: una tal Madonna. A Cunningham el nombre no le dice nada (de hecho, en ese período Madonna sólo había grabado una maqueta), pero sonríe cuando Rosenberg le comenta que su nueva protegida se convertirá en "la nueva Marilyn Monroe". El día fijado para el reportaje Madonna se presenta sola, y ella misma se maquilla y prepara el vestuario que incluye un cinturón con tachuelas que cae hasta media pierna. Desde el momento en el que Cunningham coge la máquina fotográfica todas sus dudas se desvanecen. Delante de la cámara Madonna bromea y juega y a cada cambio de vestuario modifica la personalidad del personaje que pone en escena. El reportaje dura más de seis horas y no se limita únicamente al estudio del fotógrafo, sino que se extiende por las calles del SoHo neoyorkino, donde ella sigue actuando delante del objetivo: corre y salta involucrando a los desprevenidos transeúntes, juega al escondite por los callejones entre las casas, se baja la cremallera de los pantalones en los escalones de una iglesia o finge estar crucificada sobre la verja de un jardín. Unos días más tarde, la propia Madonna pasa por el estudio de Cunningham para recuperar las pruebas de las fotos y él recuerda que jamás hubiese pensado que fuera a convertirse en una artista de tal magnitud.
Pero es evidente que Madonna ya estaba preparando los elementos que marcaron su rápido ascenso: además del talento, para convertirte en un icono cultural son necesarias también una seguridad escénica y una fuerte concienciación de los propios objetivos futuros; características que ya parecen emerger en el reportaje que George DuBose realiza meses antes.
George DuBose es contratado en el otoño de 1981 por Camille Barbone, de Empire Management, para fotografiar a The Breakfast Club, un nuevo grupo que tocaba en el Uncle Sam's Blues de Long Island. A DuBose se le dice que se focalice exclusivamente en la cantante, Madonna, la cual también en aquella ocasión cambia de vestuario varias veces, confirmando un transformismo que en los años posteriores se convierte en marca de la casa. DuBose, que en aquella época era uno de los fotógrafos que inmortalizan la vida nocturna neoyorquina, se la encuentra la misma tarde un otro local de Manhattan, el Danceteria, en el cual ella se exhibe cantando y bailando las notas de un radio-cassette acompañada por su hermano y una bailarina negra.
Es, precisamente, en ese local, el Danceteria, donde Madonna capta la atención, tanto que comienzan a llamarla para actuar por todo el norte de los Estados Unidos. Su carrera nace en pocos meses y esta exposición de La Térmica quiere recorrer de nuevo esos primerísimos días a través de las imágenes que documentan dicho período y los cambios de estilo de este icono cultural, quizás, el más longevo de la música pop.
Acompañan a las de DuBose y Cunningham las míticas fotografías que Deborah Feingold realiza para la revista "Star Hits". El día acordado, Madonna llega al pequeño apartamento de Feingold, también utilizado como estudio. La cama y la mesa de la cocina, una vez plegados, dejan sitio a la cámara y a las luces. A Deborah le basta media hora para familiarizarse con la incipiente estrella del pop, que recientemente ha sacado el single "Everybody", y concluir una sesión de fotos en la que Madonna interpreta a una joven en el set con diferentes elementos, y que han dado lugar a una serie de imágenes conscientes, sensuales y determinantes que por primera vez se presentan en España.
Junto a estas 50 instantáneas se muestran dos videocreaciones realizadas en exclusiva para esta exposición de los artistas Chema Alonso y Carlos T. Mori; una nueva pieza de Silvia Prada, artista cuya estética está muy ligada a la iconografía de los 80 y el fenómeno fan; y, finalmente, una instalación donde el público podrá meterse en la piel de la diva del pop interactuando con su música.
Contemporanea quiere agradecer a Salomón Castiel, Yolanda Guardamuro, Martín Moniche, Antonio Rodríguez, Miguel Gómez, Virginia Quero y todo el staff de La Termica su interés para llevar a cabo este proyecto.